(Blog original escrito el 30 de abril del 2008)
A día de hoy, hay que demostrar papelito en mano que estás capacitado para casi todo.
No puedes conducir si no tienes carnet (bueno, no debes...), no puedes dar clases de inglés siendo de Liverpool si no eres maestro, no puedes poner un Big Mac sin el carnet de manipulación de alimentos, no puedes alquilar un piso sin un aval bancario, no te puedes casar por la iglesia si no tienes el titulito del curso prematrimonial (ese es un filón para otro blog, a ver si me acuerdo), no puedes estudiar Estadística si te quedó un cuatrimestre de Literatura... Absurdo casi todo, no? pero si no tienes el papelito que demuestre que eres apto, olvídate.
Y digo yo, para lo más complicado de todo, para la gesta más difícil que tendrá el ser humano en toda su vida, no te exigen capacitación alguna. Aquí tiene hijos hasta el más pintado presuponiendo que todos seremos capaces de educar a nuestros vástagos como adultos ejemplares y bienhechores.
Y, puesta a divagar, subo otro escalón.
¿Es, acaso, normal, que el acto de tener un hijo (que será lo más complicado que tengamos que hacer mientras vivamos) sea placentero? ¿No induce eso a que muchos niños nazcan sin el deseo de sus padres? Debería ser al contrario. Que la concepción fuera algo duro, desagradable, que costara un esfuerzo titánico... así mucha gente lo pensaría mil veces antes de hacerlo y sólo los realmente convencidos y con ganas de traer niños al mundo serían capaces de llevarlo a cabo.
Y escribo esta sarta de ideas absurdas porque todavía no soy capaz de abordar directamente el horror del padre que es capaz de secuestrar, torturar y violar a su hija y a los hijos que, a su vez, la engendró.
¿No debería este despojo humano presentar la titulación pertinente que le acredite como capacitado para tener hijos? ¿Realmente la maternidad/paternidad debe ser un derecho accesible a todos?
Quizá suene hitleriano, pero creo que para tener hijos sí hay que mostrar el papelito de apto.
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